
Y hoy, puedo decir que jamás te pedí que me quisieras como lo hice yo.
Con lágrimas en mis ojos y el llanto de mi alma te ví partir.
Aún así, no luché por detenerte porque irte de mi vida fue tu decisión.
Lo único que me queda por decir es ; que seas feliz aunque no sé si lo merezcas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario